lunes, 4 de abril de 2016

Cultura y comunicación

Si hay una característica que es inherente al ser humano, es su capacidad de ser un ser social. No importa qué tan atrás corramos en el tiempo, el ser humano siempre ha buscado agruparse con sus iguales, buscando saciar las necesidades de compañía, pertenencia e identidad. Estos grupos, en algún momento de nuestra historia terminaron por componer las primeras sociedades, esas especies de redes en las que crecemos y nos desenvolvemos durante toda nuestra vida.

Siguiendo con la analogía de la ‘’red’’, imaginemos que los hilos que la conforman son todas aquellas formas de hacer y ver las cosas, esas maneras de comportarnos frente a ciertos acontecimientos, nuestras costumbres y tradiciones: la cultura. Somos seres sociales, insertos en una sociedad cuya cultura adquirimos en la medida en la que crecemos dentro de ella y los miembros más cercanos nos la transmiten y comunican.

Esta última palabra no está colocada al azar, la comunicación es indispensable para que haya cultura, sin ella no seriamos capaces de establecer relaciones sociales, y en ausencia de esto, ¿dónde más podría nacer la cultura?  

Esto en un primer lugar, pero la importancia de la comunicación en cuanto a su relación con la cultura no termina allí, se extiende hasta, por ejemplo, el hecho de que es a través de la comunicación que se pueden transmitir esos símbolos, esas ideas, esas formas de pensar y actuar, de una generación a la siguiente.

Si adelantamos un poco más en el camino, en la actualidad, los medios de comunicación, a través de mensajes, fungen como difusores de la cultura. No importa si para algunos esto es un hecho negativo y perjudicial, o si por el contrario es positivo. No importa si se argumenta que esto solo sirve para potenciar la cultura de quienes dominan, o si por el contrario permite que se difundan prácticas culturales poco conocidas. Es un hecho, y he allí otro elemento relacional entre los dos términos ya mencionados, entiéndase cultura y comunicación.

Sin embargo, la cultura no es una sola, vivimos en un mundo diverso aunque globalizado, y si bien hay muchísimas prácticas que quizá consideramos universales, cada nación, cada pueblo y cada grupo tiene normas, sistemas de valores y formas de ver y hacer las cosas que les matizan a unos de otros, y que además funcionan como elementos de cohesión entre sus miembros. La cultura es un punto de encuentro hacia adentro, y una marca diferencial hacia afuera.

Para unir todos los puntos que expliqué en los anteriores párrafos, conviene tocar un concepto formal de cultura. A mi parecer uno de los más acertados es el de la UNESCO, según el cual ‘’la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo […] A través de ella el hombre se expresa*, toma conciencia de sí mismo…’’. 

A partir de este concepto, me parece relevante establecer otro punto de conexión entre la cultura y la comunicación: entre ellas hay una especie de relación bidireccional, utilizamos la comunicación para transmitir la cultura, pero a través de la cultura nos expresamos, y comunicamos siempre algo.

Como ya acoté anteriormente, la cultura no es una, y muchas veces vamos encontrar numerosas particularidades y diferencias entre, aún dentro de una misma sociedad, la cultura de un estrato social y la cultura de otro. Esto nos permite establecer una diferencia entre los conocidos términos que apellidan en muchas ocasiones a la palabra cultura: elitista y popular.

Básicamente, la cultura elitista está formada por todos esos elementos que forman parte de la cultura, pero en este caso pertenecientes y consumidos por los grupos sociales de alta categoría, o también llamadas clases dominantes. Para muchos, esta cultura viene definida por lo que se ve bien, lo intelectual y lo académico.

Por otro lado, la cultura popular hace referencia a aquellas expresiones culturales, formas de hacer y ver las cosas, sistemas de valores y creencias, pertenecientes o consumidas preferentemente por las clases bajas o populares, como su nombre lo indica.

Estos dos términos se contraponen, pero tampoco son estáticos, ya que muchísimas expresiones de la cultura popular, cruzan la brecha y son adoptadas con el tiempo por la cultura elitista.

Aunque en gran medida creo que el concepto de comunicación se relaciona con estos dos tipos de cultura de igual manera en la que se relaciona con el término general, es decir, en ambos casos la comunicación permite que esta cultura exista, la hace posible en la medida en la que hace posible que sus miembros interactúen entre ellos y establezcan sus normas, valores, creencias, expresiones, etc. Y al mismo tiempo cualquier manifestación cultural, sea de élite o popular, comunica, transmite y expresa algo, desde mi perspectiva creo que hay particularidades.

Por ejemplo, en muchas sociedades probablemente la cultura elitista tenga prioridad al ser difundida a través de los medios, es decir, tenga más probabilidades de ser comunicada. Sin embargo, creo que en el caso de la cultura popular, aunque quizá pueda no contar con tanta difusión por parte de los medios de comunicación, entre su gente se mantiene viva gracias a que se transmite, se enseña, y es precisamente el hecho de que sea comunicada lo que permite que aunque no sea dominante, exista.

Además, ¿cuál es la forma en la que una expresión de cultura popular pasa a ser adquirida por miembros de la cultura elitista? En mi opinión, gracias a la comunicación, esa manifestación, esos símbolos, se transmiten cual mensaje común de emisor a receptor, y este último de alguna manera decodifica el mensaje, se identifica y lo hace suyo.

En conclusión, no hay sociedad sin cultura, ni cultura sin sociedad. Pero ninguna de las dos existe sin comunicación, sin individuos que establezcan lazos, que interactúen y se relacionen entre ellos, para dar paso así a todas las costumbres, tradiciones, puntos de encuentro, formas de pensar, de ver y comprender el mundo, tan particulares pero tan nuestras (o mejor dicho, de cada sociedad, pueblo o grupo) que parecen trascender en el tiempo y nunca perecer.


*Negritas colocadas por mí.
Sabrina D'Amore

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